
2007
El MCZE tomó el relevo organizativo de la Estrella de Javalambre en 2001. Entre aquel año y 2004 se fueron construyendo muchos de los pilares sobre los que todavía hoy se apoya el evento. Todo era mucho más pequeño, mucho más sencillo y apenas unos pocos motoristas respondían cada invierno a la llamada de Manzanera.
Tras dos años sin concentración, la Estrella regresó en 2007 con más fuerza que nunca. Y lo hizo coincidiendo con un momento de profundos cambios tecnológicos. Si cuando el MCZE tomó el relevo en 2001 los ordenadores domésticos, las herramientas de diseño y el acceso a Internet todavía estaban lejos de formar parte de la vida cotidiana de la mayoría de motoristas, en 2007 la situación era muy distinta.
La progresiva popularización de Internet y el abaratamiento de la tecnología pusieron al alcance de mucha más gente herramientas que pocos años antes resultaban poco habituales. Aquello provocó dos novedades que para la Estrella de Javalambre supondrían un antes y un después en su forma de darse a conocer: por primera vez se diseñó un cartel oficial y por primera vez el evento comenzó a promocionarse a través de Internet.
Este primer cartel ya incorporaba dos elementos que acabarían convirtiéndose en auténticas señas de identidad de la Estrella de Javalambre: la característica tipografía utilizada para el nombre del evento y el inconfundible color amarillo que, casi veinte años después, sigue acompañándonos.
La idea que transmitía era tan sencilla como potente. El mapa estaba desplegado, el equipaje preparado y la moto lista para arrancar. La invitación era clara: deja de pensarlo, prepárate para la aventura y pon rumbo a Manzanera.
Además, este cartel dio origen a otra tradición que acabaría acompañando a muchas ediciones posteriores: la inclusión de una palabra o frase capaz de resumir el espíritu de cada año. Y para inaugurar aquella costumbre no hicieron falta discursos ni mensajes complejos. Bastó una única palabra.
Atrévete.
2008
La edición de 2008 fue, en muchos sentidos, una continuación natural de todo lo que había comenzado el año anterior. La Estrella acababa de recuperar el impulso perdido durante los años de paréntesis y la organización empezaba a descubrir el enorme potencial que tenían tanto internet como los carteles para llegar a nuevos participantes.
El homenaje visual de esta edición estaba dedicado a los viejos ruteros. A quienes llevan toda una vida acumulando kilómetros, historias y aventuras sobre dos ruedas. También era imposible no encontrar en él una referencia a la espectacular nevada vivida durante la edición anterior, todavía muy presente en la memoria de quienes tuvieron la suerte de vivirla.
Este cartel dejó además otro pequeño detalle para la historia: fue el primero en incorporar una dirección de internet. Hoy puede parecer algo anecdótico, pero en aquel momento suponía toda una declaración de intenciones. La Estrella comenzaba a mirar hacia el futuro sin renunciar a su esencia.
Y si en 2007 la tradición de las frases motivadoras se había estrenado con un sencillo pero contundente «Atrévete», en esta ocasión la idea evolucionó hacia un mensaje mucho más elaborado y que, probablemente, muchos motoristas entendieron a la perfección.
«¡Ya es hora de volver!»
2009
La edición de 2009 fue una de las más importantes celebradas hasta ese momento. No todos los días se cumplen veinte años y la ocasión merecía un cartel a la altura de la historia que la Estrella de Javalambre había conseguido construir desde 1986.
La primera sorpresa era evidente incluso antes de leerlo. Por única vez en la historia del evento se optó por un formato apaisado, una decisión tan singular que nunca volvería a repetirse en ediciones posteriores.
La imagen del cartel es una fotografía real de la edición anterior, pero muy bien elegida, pues mostraba precisamente el momento más importante de todo el fin de semana: la recogida de la medalla. Aquello que había dado sentido a la Estrella desde sus orígenes ocupaba por primera vez el centro del cartel.
También hubo cambios en la identidad visual. El tradicional amarillo utilizado hasta entonces para el nombre del evento dejó paso a un intenso rojo que servía para destacar el carácter excepcional de este XX aniversario.
Pero las novedades no terminaban ahí. Por primera vez aparecía el programa completo de actividades integrado en el propio cartel. También se incorporaba un curioso matasellos conmemorativo que desaparecería durante muchos años antes de volver a hacer acto de presencia bastante tiempo después.
El crecimiento de la concentración comenzaba además a ser visible en otros detalles. Por primera vez aparecían marcas colaboradoras anunciadas en el cartel, reflejo del apoyo de diferentes empresas que contribuían con regalos y obsequios para los sorteos del evento.
Y como ya había ocurrido en 2007 y 2008, la frase motivadora volvía a ocupar un lugar destacado. En esta ocasión se eligió el lema tradicional del MCZE, aunque adaptándolo perfectamente al espíritu de la Estrella mediante un pequeño pero significativo guiño.
«See you on the road… on/off.»
2010
Las ediciones posteriores a un aniversario importante siempre tienen algo de desafío. Después de celebrar los veinte años de la Estrella de Javalambre tocaba volver a mirar hacia delante, seguir creciendo y demostrar que aquel XX aniversario no había sido una meta, sino un punto de partida.
En lo visual, el cartel apostó por una decisión bastante atrevida para la época. El tradicional amarillo dejó paso a un llamativo color rosado para el nombre del evento, una elección poco habitual dentro de la imagen de la concentración y que convirtió esta edición en una de las más fácilmente reconocibles de toda la colección.
La imagen elegida tampoco dejaba lugar a demasiadas interpretaciones. Un moderno motorista rutero a bordo de una elegante Honda VFR1200 dirigía la mirada hacia el horizonte. Y es precisamente ahí donde siempre hay que mirar cuando se prepara una aventura: hacia lo que todavía está por llegar.
El cartel seguía evolucionando además como herramienta informativa. Por primera vez aparecía el precio de la inscripción, así como información relacionada con las comidas del evento. Un detalle que hoy puede parecer normal pero que hasta ese momento nunca había formado parte de un cartel de la Estrella.
También terminaba de consolidarse la presencia de marcas colaboradoras. El crecimiento progresivo de la concentración comenzaba a atraer a empresas que aportaban regalos para los sorteos, algo que se reflejaba ya de forma visible en el propio cartel.
Y, por supuesto, regresaba la frase motivadora. Si en años anteriores habíamos visto invitaciones a atreverse o a volver, en esta ocasión el mensaje daba un paso más y apelaba directamente a la esencia de la Estrella.
«¿Por qué imaginártela cuando puedes vivirla?»
2011
Si el cartel de 2007 marcó el regreso y el de 2008 consolidó la nueva etapa, la edición de 2011 consiguió algo mucho más difícil: crear una imagen que, años después, muchos siguen considerando la representación perfecta del espíritu de la Estrella de Javalambre.
No es una afirmación menor. Para muchos, este cartel pertenece por méritos propios al «hall of fame» de la concentración.
Y es fácil entender por qué.
La escena es tan improbable como inolvidable: una Yamaha R1 cargada para viajar, con su piloto equipado con casco de enduro, vadeando un riachuelo y saliendo de él a una rueda. Una imagen que desafía cualquier lógica… exactamente igual que lo hace la propia Estrella de Javalambre cuando reúne cada invierno a motos que, sobre el papel, nunca deberían estar circulando por una pista forestal.
No cabe mucho más ADN javalambrero en una sola fotografía.
El éxito de aquella imagen fue tan grande que su protagonista, presente durante la celebración de la propia edición de 2011, acabó firmando ejemplares del cartel para varios participantes que quisieron llevarse un recuerdo aún más especial.
Además de la fuerza de la imagen, esta edición también dejó algunas novedades interesantes. Por primera vez aparecía el logotipo de la sede oficial del MCZE junto al escudo del Ayuntamiento de Manzanera, reforzando visualmente la identidad de la concentración y de las entidades que la hacían posible.
También resulta llamativa la cantidad de marcas colaboradoras presentes en el cartel. El crecimiento de la Estrella seguía atrayendo apoyos y cada vez eran más las empresas que contribuían con regalos y material para los sorteos del evento.
Y por si la imagen todavía no había transmitido suficientemente bien la personalidad de la concentración, la frase motivadora terminaba de rematar el mensaje.
«Atrevete a vivir algo diferente.»
Una definición breve, directa y sorprendentemente difícil de discutir para cualquiera que haya vivido la Estrella de Javalambre alguna vez.
2012
La edición de 2012 trajo consigo una importante novedad organizativa: nacía el llamado Invitado Estrella, una charla audiovisual dedicada a grandes viajes en moto que acabaría convirtiéndose en una parte muy querida del programa del evento.
Curiosamente, ésta fue la única ocasión en la que el Invitado Estrella apareció reflejado de forma visible en el propio cartel.
El protagonismo de la imagen recaía sobre la reina del segmento trail de aquellos años, la BMW GS, una moto que vivía uno de los momentos más dulces de su historia comercial y que se había convertido en toda una referencia para los viajeros de largo recorrido.
El cartel seguía evolucionando y mostrando cada vez más información útil para los participantes. También terminaba de consolidarse la presencia de marcas colaboradoras, reflejando el crecimiento constante de la Estrella y el apoyo que comenzaba a recibir por parte de distintas empresas.
Resulta curioso que, después de varios años incorporando frases motivadoras, esta edición prescindiera de ellas por completo. Quizá no hicieran falta. A aquellas alturas, la Estrella de Javalambre ya se había ganado un nombre propio entre los aficionados a las concentraciones invernales.
2013
La edición de 2013 nos dejó uno de esos carteles que, con el paso de los años, no han envejecido tan bien como otros. Y no pasa nada por reconocerlo. Si hay algo que caracteriza a una colección es que no todos los ejemplares pueden ser los mejores.
Sin embargo, detrás de la imagen había una idea realmente interesante. El protagonista era un peculiar casco situado justo entre el asfalto y la tierra, representando una de las características que mejor definen a la Estrella de Javalambre desde sus orígenes: esa forma tan particular de combinar el mundo rutero con el espíritu aventurero.
La propia frase motivadora insistía precisamente en esa idea, reforzando el mensaje de que la Estrella siempre ha vivido a medio camino entre ambos mundos.
Esta edición también dejó algunas novedades importantes. Por primera vez aparecía el logotipo del Camping Manzanera, una presencia que con el tiempo acabaría resultando completamente natural en la imagen del evento.
Y, quizás más importante todavía, fue el primer año en el que se decidió limitar el número de inscripciones. El enorme éxito de la edición anterior había generado ciertas dudas sobre la capacidad del evento para seguir creciendo sin perder su esencia, así que la organización optó por actuar con prudencia. El tiempo acabaría demostrando si aquella decisión había sido acertada o no.
2014
La edición de 2014 llegaba con la responsabilidad de estar a la altura del XX aniversario celebrado cinco años antes. Y lo cierto es que lo consiguió gracias a un cartel que todavía hoy sigue siendo recordado con mucho cariño por numerosos participantes.
La imagen mostraba a un motorista a bordo de una clásica naked que parecía transmitir una idea muy concreta: la satisfacción de haber llegado hasta Manzanera y la certeza de estar exactamente donde quería estar.
La limitación de plazas, introducida el año anterior, se mantuvo y además aumentó hasta una cifra que por aquel entonces parecía enorme: 300 participantes. El debate seguía abierto. Nadie tenía completamente claro si aquella medida era necesaria o si estaba destinada a quedarse para siempre.
Con motivo del aniversario, el cartel incorporaba además un detalle muy celebrado. En su parte inferior aparecía una pequeña historia gráfica de la medalla de la Estrella de Javalambre, mostrando las transformaciones más importantes que había experimentado a lo largo de los años y dejando, por supuesto, el diseño de la edición en curso envuelto en el misterio.
La tradición de las frases motivadoras regresaba una vez más y, tratándose de una edición tan especial, el mensaje no podía hablar de otra cosa que del propio recorrido de la concentración y de las veinticinco ediciones que habían hecho posible llegar hasta allí.
«25 años después, he vuelto por la estrella», rezaba en el cartel.
2015
La edición de 2015 tenía una tarea complicada. Después del éxito del XXV aniversario tocaba volver a sorprender, y para ello la organización decidió apostar por una de las ideas más originales y divertidas que han pasado por la historia de los carteles de la Estrella de Javalambre.
La propuesta era tan sencilla como brillante: representar la subida al Pico Javalambre utilizando los míticos Clicks de Famobil. El resultado fue un cartel simpático, diferente y totalmente reconocible que conectó de inmediato con los participantes y que todavía hoy sigue siendo recordado con cariño por muchos de ellos.
Las novedades no terminaban en la imagen. El programa del evento dejaba entrever otro pequeño hito para la concentración: por primera vez, el Invitado Estrella sería una mujer. Mejor dicho, una auténtica Invitada Estrella.
También llamaba la atención la gran cantidad de marcas colaboradoras presentes en el cartel, reflejo de una concentración que seguía creciendo año tras año y que era capaz de reunir cada vez más apoyos para ofrecer un sorteo de regalos realmente importante.
Curiosamente, y al igual que había ocurrido en 2012, esta edición prescindió por completo de frase motivadora. Aunque siendo sinceros, con unos Clicks de Famobil subiendo la pista del Pico Javalambre, probablemente tampoco hacía ninguna falta.
2016
La edición de 2016 coincidió con una importante renovación dentro del equipo organizador. Nuevos miembros se incorporaban aportando nuevas ideas y formas de trabajar, algo que acabaría reflejándose en diferentes aspectos del evento durante los años siguientes.
También fue un año importante en cuanto a la propia definición de la Estrella de Javalambre. La concentración dejó de utilizar oficialmente la denominación de «Reunión Libre», una etiqueta que la había acompañado hasta entonces pero que ya no encajaba del todo con la realidad del evento. La Estrella seguía sin ser una concentración al uso, pero tampoco podía considerarse una reunión libre en el sentido más estricto del término. Era, sencillamente, la Estrella de Javalambre.
Otra decisión importante fue la desaparición del límite de participantes que se había introducido en años anteriores. Con el tiempo se demostraría que fue una medida acertada, ya que tanto la organización como el pueblo de Manzanera y el propio formato del evento estaban perfectamente preparados para recibir a tantos participantes como quisieran acudir.
Visualmente, el cartel destacaba por una ilustración llena de pequeños guiños. Desde el logotipo del MCZE convertido en un parche sobre la espalda del piloto hasta la divertida matrícula «EJ 2016», pasando por la gran estrella que domina el cielo y que inevitablemente recuerda cuál es la auténtica protagonista de esta historia.
Y, después de su ausencia el año anterior, regresaba la tradición de las frases motivadoras. En esta ocasión el mensaje «vive tu aventura entre tierra y nieve» estaba claramente inspirado en la pista forestal, en la subida hacia el observatorio y en esa pequeña aventura que cada participante vive al salir en busca de su medalla.
2017
La edición de 2017 nos dejó uno de esos carteles cuya idea se entiende en apenas unos segundos. Y probablemente ahí reside buena parte de su acierto.
La imagen nos sitúa literalmente dentro de la medalla de la Estrella de Javalambre. El paisaje, las montañas, el camino, la moto y el sol son exactamente los elementos que aparecen cada año en el interior de la medalla que reciben quienes completan la subida. Bastó con trasladar esa imagen al cartel para conseguir un resultado tan sencillo como efectivo.
Como suele ocurrir en muchos de los mejores carteles, también estaba lleno de pequeños detalles. La señal con el ya clásico «Desde 1986» era uno de ellos. Otro era la matrícula de la moto, que respetando el formato oficial dejaba leer un simpático «2017 EDJ», un guiño que no pasó desapercibido para muchos participantes.
A nivel organizativo, continuaba el modelo estrenado el año anterior para ordenar la información institucional mediante los apartados «Organiza», «Sede Oficial» y «Colaboran», una estructura que facilitaba mucho la identificación de entidades, patrocinadores y colaboradores.
La frase motivadora regresaba una vez más y dejaba perfectamente claro qué esperaba a quienes decidieran abandonar el asfalto para poner rumbo a la medalla: montañas, tierra, nieve y estrellas.
2018
La edición de 2018 nos dejó una de esas historias que demuestran que, a veces, las mejores ideas aparecen cuando menos se buscan. Ante la falta de una propuesta clara para el diseño del cartel, la solución fue apostar por una fotografía con fuerza suficiente para sostener por sí sola toda la imagen de la edición.
Y funcionó.
Tan bien, de hecho, que con el paso de los años este cartel ha terminado convirtiéndose en uno de los más recordados y admirados de toda la colección.
Poco más se puede añadir sin estropearlo. Porque en este caso el viejo refrán de que una imagen vale más que mil palabras resulta especialmente acertado.
Por si fuera poco, la frase motivadora estuvo a la altura del cartel y terminó de redondear una edición muy especial. Una frase sencilla, directa y profundamente motera que resumía a la perfección la relación entre cualquier motorista y su máquina.
«Entre tu moto y tú.»
2019
La edición de 2019 nos dejó lo que para muchos participantes sigue siendo, simplemente, EL CARTEL.
Y lo cierto es que razones no le faltan.
Celebrar el XXX aniversario de la Estrella de Javalambre merecía algo especial, y el resultado fue un cartel repleto de detalles y guiños a la historia del evento. Desde el primer vistazo llamaba la atención el intenso color rojo utilizado para el nombre de la concentración, una forma de destacar que no estábamos ante una edición cualquiera. Además, aquel año la Estrella lucía con orgullo un sobrenombre que ya forma parte de su historia: la Porn Edition.
Precisamente ese sobrenombre trajo consigo la recuperación de otro elemento muy querido. Diez años después de su última aparición, regresaba al cartel el característico matasellos que ya había acompañado a la edición del XX aniversario.
Pero probablemente uno de los detalles más bonitos estaba escondido a plena vista. El cielo nocturno que servía de fondo al cartel nacía de la misma fotografía utilizada en la imagen principal inferior, creando una continuidad visual en la que todas las estrellas que habían brillado a lo largo de la historia del evento parecían iluminar una vez más el cielo de Manzanera.
El programa de actos también reflejaba que estábamos ante una edición irrepetible. Entre todas las actividades destacaba la Expo XXX Aniversario, una propuesta única que jamás volvería a repetirse de la misma manera.
Y para rematar un cartel tan especial, la frase motivadora estuvo a la altura de las circunstancias. Porque después de treinta ediciones ya estaba claro que la Estrella de Javalambre no era solamente una medalla, una pista forestal o una concentración de invierno.
Era mucho más que treinta estrellas.
Era miles de historias, recuerdos y aventuras acumuladas durante tres décadas.
2020
La edición de 2020 quedó marcada por una circunstancia que nadie podía imaginar mientras se diseñaba este cartel. Sin saberlo, estábamos organizando una de las últimas grandes concentraciones motociclistas que se celebrarían antes de que el mundo se detuviera a causa de la pandemia de COVID-19. Era enero de 2020 y todavía faltaban unas semanas para que llegaran los confinamientos y todas las restricciones que vendrían después.
Ajeno a todo aquello, el cartel de la XXXI edición apostó por una propuesta especialmente atrevida. Tan atrevida que, desde el primer momento, generó opiniones muy divididas. Era uno de esos carteles que o gustaban muchísimo o no gustaban en absoluto.
La idea giraba alrededor del propio adhesivo del MCZE. El motorista que aparece habitualmente en él parecía escapar de la pegatina original para iniciar una ruta desde Salou, lugar de origen del club organizador, atravesar carreteras y montañas y acabar llegando al destino final de toda buena aventura javalambrera: la subida al Pico Javalambre en busca de la medalla.
La ilustración estaba además repleta de pequeños detalles que reforzaban la idea y que invitaban a detenerse unos segundos para descubrirlos.
Con el paso de los años, este cartel ha ido ganando reconocimiento entre muchos participantes. Quizá porque era diferente. Quizá porque se atrevió a hacer algo que nadie esperaba. O quizá porque, igual que ocurre con algunas películas o canciones, necesitaba tiempo para ser apreciado en toda su dimensión.
La frase motivadora tampoco se andaba con rodeos y encajaba a la perfección con la historia que contaba la imagen. La invitación era clara: acompañarnos en el viaje para llegar, juntos, a las estrellas… de Javalambre.
2022
La edición de 2021 nunca llegó a celebrarse. Y eso convierte a este cartel en algo único dentro de la historia de la Estrella de Javalambre.
Diseñado en plena pandemia, en un momento en el que la incertidumbre formaba parte de la vida cotidiana de todos, el cartel transmitía exactamente lo contrario a lo que ocurría a su alrededor: optimismo, continuidad y ganas de seguir adelante.
No por casualidad aquella edición recibió el sobrenombre de Antivirus Edition.
La imagen, sencilla y directa, dejaba claro el mensaje. La vida continuaba. Las motos seguían ahí. Y la Estrella de Javalambre también.
La frase motivadora tampoco necesitaba demasiadas explicaciones.
«La mejor vacuna… tu moto.»
Un mensaje que, visto con la perspectiva de los años, resume perfectamente el espíritu con el que la organización y los participantes afrontaron uno de los periodos más extraños de nuestra historia reciente.
2023
La edición de 2023 llegaba tras una edición marcada por las mascarillas y la incertidumbre de cómo sería todo, ya que a esas alturas, todavía convivíamos con las consecuencias de la pandemia. Aún así, la concentración regresaba con las mismas ganas de aventura que siempre la han caracterizado.
El cartel apostó por una imagen sencilla, elegante y tremendamente efectiva. Una Kawasaki Ninja, una moto que mucha gente asociaría exclusivamente al asfalto y a la conducción deportiva, se convertía en la protagonista absoluta de la composición. Y ahí estaba precisamente la gracia del mensaje. Porque pocos carteles han resumido tan bien una de las grandes verdades de la Estrella: cualquier moto puede tener sitio en Javalambre.
Si alguien seguía pensando que ciertas motos no estaban hechas para subir una pista forestal, aquel cartel se encargaba de llevarle la contraria.
La edición también trajo consigo una importante reorganización de parte del programa de actividades. Los años pasan, las necesidades cambian y, en ocasiones, renovarse es la mejor forma de seguir siendo fiel a uno mismo.
Y para rematar el mensaje, la frase elegida no dejaba lugar a dudas. Recuperada directamente del latín, Per aspera ad astra significa literalmente «por lo áspero hacia las estrellas». Resultaba sorprendente comprobar cómo una expresión utilizada a lo largo de siglos resumía con tanta precisión el espíritu de la concentración.
La interpretación era casi inmediata: del mismo modo que recorremos una pista para alcanzar la estrella en forma de medalla, también habíamos tenido que recorrer un camino difícil para llegar hasta allí. Y no hablábamos solo de la concentración. Tras los acontecimientos vividos en los años anteriores, todos, sin excepción, nos vimos obligados a adaptarnos a una realidad completamente nueva a través de un proceso que no siempre fue sencillo.
Pero el mensaje aún iba un paso más allá. Porque, en el fondo, siempre nos recordó que lo importante nunca ha sido la moto que conduces, sino aquello que decides hacer con ella.
2024
La edición de 2024 nació con una misión muy concreta: rendir homenaje, de una vez por todas, a la concentración que inspiró el nacimiento de la Estrella de Javalambre.
La fotografía elegida para el cartel mostraba a Mario Artusio, creador de la Stella Alpina, junto a su padre en los Alpes. Sobre esa imagen se construyó una de las propuestas gráficas más valientes de toda la colección: traducir el nombre del evento al italiano y presentar la concentración como Stella di Javalambre.
Más que un simple recurso visual, era una declaración de principios y un reconocimiento a las raíces de una historia que comenzó muchos años antes de llegar a las montañas turolenses.
El cartel estaba además repleto de pequeños detalles. El sello de autenticidad Stella Tribute, el pie de foto que explicaba quiénes eran los protagonistas de la imagen o el regreso de algunos guiños gráficos que invitaban a contemplarlo con calma.
Entre todos ellos destacaba uno especialmente discreto. En el lateral derecho aparecía una pequeña referencia al famoso lema de los Mandalorianos de Star Wars. Un detalle tan pequeño que muchos pasaron por alto, pero perfectamente comprensible para cualquier javalambrero que se precie.
La frase motivadora tampoco fue elegida al azar. «Motociclismo de alta cota« era, en realidad, una adaptación directa del histórico lema de la Stella Alpina, Motociclismo d’alta quota. Con apenas tres palabras se tendía un puente entre ambas concentraciones, recordando que, a pesar de la distancia y de las diferencias, compartían una misma forma de entender la moto: viajar, descubrir y alcanzar lugares a los que no siempre se llega por el camino más sencillo.
2025
La XXXV edición llegaba cargada de significado. No solo suponía celebrar un nuevo aniversario de la Estrella de Javalambre, sino que también marcaba la despedida del Moto Club Zona Estival (MCZE) tras más de dos décadas al frente de la organización.
Todo eso quedó reflejado en un cartel que invitaba más a la reflexión que a la aventura. El protagonismo de la noche, del fuego y de la luz creaba una atmósfera muy especial, perfectamente acorde con el momento que vivía el evento.
Los dos matasellos incorporados al diseño ayudaban a reforzar el mensaje. El primero recordaba el carácter extraordinario del aniversario mediante el uso del color azul, color históricamente ligado al MCZE. El segundo era todavía más explícito: MCZE Last Dance Edition anunciaba de forma clara que aquel sería el último baile de quienes habían guiado la Estrella durante tantos años.
La frase motivadora también miraba en la misma dirección y convertía la subida a la pista forestal en una última invitación a compartir el camino junto a una organización que estaba a punto de cerrar una etapa histórica.
Como curiosidad, esta edición dejó además una coincidencia difícil de olvidar: XXXV edición, celebrada en enero de 2025 y además, el sábado cayó en día 25. Un curioso encuentro entre números que parecía empeñado en recordar que no estábamos ante una edición cualquiera, entre otras cosas, porque para terminar de rizar el rizo, el 5 siempre ha sido el número favorito de Peter Blue, quien al frente del MCZE organizaba hasta ese año la concentración.
Una despedida emocionante. Un aniversario irrepetible. Y una edición que difícilmente será olvidada por quienes tuvieron la suerte de vivirla.
2026
La edición de 2026 tenía ante sí un reto enorme. Por primera vez en más de dos décadas, la Estrella de Javalambre cambiaba de organizador. Y, sin embargo, basta un vistazo al cartel para entender cuál era la intención del nuevo equipo desde el primer momento: todo es nuevo, pero todo sigue siendo reconociblemente Estrella de Javalambre.
La imagen apuesta por una línea claramente continuista, manteniendo ese inconfundible aire de familia que acompaña a los carteles del evento desde hace años. Sin embargo, también aporta una novedad muy bienvenida: por primera vez, el auténtico protagonista y homenajeado del cartel es el pueblo de Manzanera, escenario indispensable de esta historia desde sus comienzos.
Como suele ocurrir en los mejores carteles, tampoco faltan los pequeños detalles. Resulta especialmente curiosa la combinación numérica de la fecha del evento, celebrada los días 24 y 25 de enero de 2026. Una carambola que al anterior organizador le pareció tan curiosa que la bautizó cariñosamente como la «Three in a Row Edition».
La frase motivadora tampoco deja lugar a dudas sobre el mensaje que se quiere transmitir:
«The Show Must Go On.»
Toda una declaración de intenciones para una edición llamada a abrir una nueva etapa sin renunciar a nada de lo que hizo especial a la anterior.
El programa mantiene la estructura habitual, aunque incorpora pequeños ajustes y novedades, mientras que la gran revolución práctica aparece en la parte inferior izquierda del cartel: un nuevo sistema de inscripciones accesible mediante código QR.
Completan el conjunto los colaboradores institucionales y comerciales de la edición, dando forma a un cartel elegante, equilibrado y con un mensaje muy claro: los protagonistas pueden cambiar, pero la Estrella sigue exactamente donde siempre ha estado.
Hay medallas, carteles y fotografías que cuentan nuestra historia. Pero la verdadera Estrella la forman quienes han decidido recorrerla con nosotros, ya sea sobre una moto, desde una empresa colaboradora o trabajando para que cada edición siga siendo posible.
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